jueves, 23 de enero de 2020



Niveles Pre-iconográfico, iconográfico e iconológico
Virgen Theotokos
&
El Nacimiento de Venus



Panofsky decía que había tres fases de acercamiento a la obra:
1.      El que se ocupa del contenido temático natural o primario, que consiste en la identificación de las formas puras (las líneas, el color, las masas) e identificarlas como objetos naturales, objetos reconocibles. Pero no basta con reconocer en esas formas puras esos elementos, sino que también hay que señalar la relación mutua que existe entre esos elementos u objetos representados, e interpretarla, y reconocerlos como hechos, y hay que atender también a las cualidades expresivas. Llamado por Panofsky el nivel pre-iconográfico. Este nivel se ocupa de las formas puras, reconocer las formas como reconocedoras y portadoras de significados primarios o naturales y, por tanto, el que se ocupa del mundo de los motivos artísticos. Una enumeración es una descripción pre-iconográfica de la obra, que es necesaria, y pararse a reconocer todos los elementos.

2.      Nivel iconográfico. El segundo nivel se ocupa del contenido secundario o convencional. Consiste en relacionar los motivos artísticos y las combinaciones de esos motivos con temas, asuntos o conceptos concretos, que es lo que llamamos composición. Los motivos son portadores de significado, secundario o convencional, que pueden ser llamados imágenes, y la combinación de imágenes, que es a lo que los antiguos llamaban invención, son historias o alegorías que es lo que tenemos que identificar. La identificación de las imágenes o de imágenes que forman una composición es lo que constituye el campo específico de la iconografía.


3.      Nivel iconológico. Se ocupa del significado intrínseco o contenido. Se llega a él investigando e indagando todos aquellos supuestos de una cultura o de una civilización que nos dan a conocer el contexto en el que esa imagen adquiere su simbolismo. Se tiene que basar en una correcta identificación de los motivos, en un correcto análisis iconográfico, pero a través de ese contexto cultural, y a través de la información da un sentido de la imagen que tiene que ver con el valor simbólico.

Virgen Theotokos


1.     Nivel Pre-iconográfico.
Se trata de una mujer vestida de rojo y verde, encapuchada y sentada en lo que parece un trono con forma arquitectónica. La mujer sostiene a un niño que está sentado sobre ella, vestido de color amarillo y blanco y sostiene algo en su mano, mientras que eleva la derecha. Ambos tienen tras la cabeza un nimbo dorado, lo que indica que podrían ser personajes sacros. El trono se compone de una base sobre la que están una serie de columnas que están coronadas por cuatro personajes que sostienen algo en sus manos y sobre sus cabezas se alternan una serie de gorros y coronas. La imagen está sobre un fondo dorado y con unas inscripciones en sus esquinas superiores.
  
2.     Nivel Iconográfico.
La señora entronada es la Virgen María que sostiene al Niño Jesús en su regazo, mientras este está en una actitud de bendecir. Los cuatro personajes son, de izquierda a derecha,  David, Moisés, Abraham y Salomón. David y Salomón están en los extremos, llevan coronas y una escritura, ya que son los dos reyes de Israel más importantes. Moisés porta las tablas de la ley, y junto con Abraham llevan un gorro cónico sobre la cabeza.

3.     Nivel Iconológico.

En el tercer nivel propuesto por Panofsky, reconoceremos cuales eran las situaciones políticas, económicas y sociales de la época. En el caso que nos ocupa, la Virgen Theotokos, es una imagen recurrente y muy representada en el arte bizantino. Se suele decir que  que la civilización de Bizancio estuvo al servicio de María. La Virgen fue la figura más representada por los iconógrafos desde el siglo V al XVII. Sobre todo a raíz del Concilio de Éfeso, del 431. 
¿Qué fue lo que sucedió tras el Concilio de Éfeso?
            En un ambiente de reacción al apolinarismo, que propugnaba que el Verbo se habría encarnado tomando solo cuerpo pero no alma humana, surgen toda una serie de ideas contrapuestas como la que propugnaba la Escuela de Antioquia que defendía que las naturalezas humana y divina en Cristo eran completas a tal grado que formaban dos sustancias independientes, dos personas en definitiva diferentes.
Pero estas teorías de la Escuela de Antioquia no tenían mucha difusión hasta que Nestorio, las difunde y con motivo de la denominación de la Virgen como «Madre de Dios». Nestorio que fue elegido patriarca de Constantinopla en el 428, alcanzo gran fama como predicador en Antioquia y más cuando afirmo que María era «madre» de la naturaleza humana de Cristo y que, por tanto, se le podía llamar Madre de Cristo pero que era un error llamarla «madre de Dios». Dicha afirmación produjo un gran cisma al que se opusieron entre otros Cirilo de Alejandría y Casiano.
En este contexto el emperador Teodosio II, para evitar conflictos mayores se ve obligado a convocar el Concilio de Éfeso. En dicho encuentro ecuménico, en Éfeso, se debatió más sobre la naturaleza de Cristo y si María debía ser considerada Madre de Dios (Theotókos), o sólo "Madre de Cristo" (Khristotokos, ya que había dado a luz a un hombre en que la divinidad había ido a habitar).
En la primera sesión del concilio y aprovechando la ausencia de Nestorio que se negaba a comparecer hasta que no llegara a Éfeso su amigo el patriarca Juan de Antioquía, se procedió a condenar la doctrina nestoriana como errónea (Cánones 2 a 5), decretando que Cristo era una sola persona con sus dos naturalezas inseparables. Cinco días después, el 27 de junio de 431, Juan de Antioquia, condena las doctrinas de Cirilo de herejías arrianas. El 10 de julio, los legados papales, aprueban la sesión del 22 de junio y por tanto condenan a Nestorio.
Tanto unos como otros no satisfechos con la decisión comienzan a presionar al emperador. Teodosio finalmente decide publicar las decisiones del concilio y confirma la condena a Nestorio, enviándolo al monasterio de Eutropio y nombrando como nuevo patriarca de Constantinopla a Candidiano, ya que Nestorio continuo publicando sus obras en las que no se retractaba de sus pensamientos iniciales, esto le supuso que fuese encarcelado. Las ideas de Nestorio se propagaron desde Edesa hasta Persia y de ahí a la India y Turquía.  

Nacimiento de Venus, Botticelli



1.     Nivel Pre-iconográfico.
En el centro de la composición aparece una mujer desnuda, de larga cabellera rubia, que se tapa sus atributos. Está sobre una gran concha sobre el mar, cerca de la orilla. Otra mujer acude hacia ella, desde la derecha de la composición, con un manto rojo con flores, ataviada con un vestido largo blanco con decoración vegetal, sobre tierra firme, en la orilla del mar, y detrás de ella lo que parece un bosque. En la esquina superior izquierda aparecen dos personajes alados semidesnudos, que sobrevuelan la escena, abrazándose y soplando.

2.     Nivel Iconográfico.
La mujer que ocupa la escena central es la diosa Venus o Afrodita, diosa del amor, la belleza, la risa y el matrimonio. Venus trae la belleza al mundo y por lo tanto los que aman la belleza persiguen valores que son elevados e incluso celestiales. La obra cuenta el mito de su nacimiento que se debe a los genitales del dios Urano, cortados por su hijo Cronos y arrojados al mar. El momento que presenta el artista es la llegada de la diosa, tras su nacimiento, a la isla de Citera, empujada por el viento como describe Homero, quien sirvió de fuente literaria para la obra de Botticelli.
Los personajes alados son Céfiro, el hijo de Aurora, el Viento del Oeste; y Cloris, ninfa de la brisa y esposa de Céfiro. Ambos, soplando llevan a Venus sobre una gran concha hasta la orilla de la isla de Citera.
En la zona terrestre encontramos a una de las Horas, las diosas de las estaciones, en concreto de la primavera, ya que lleva su manto decorado con motivos florales. La Hora espera a la diosa para arroparla con un manto también floreado; las rosas caen junto a Venus ya que la tradición dice que surgieron con ella.

3.     Nivel Iconológico.
Se creía que fue Lorenzo de Medici el que encomendó al pintor cuatrocentista la pintura titulada el nacimiento de Venus pero como han revelado estudios recientes, no conocemos a la persona la cual realizo el encargo ni el lugar concreto para el que se ejecutó. Por lo tanto no sabemos la fecha exacta de su composición pero podemos encuadrarla entre finales del Siglo XV y la primera década del Siglo XVI.
Durante ese periodo histórico conocido como Renacimiento, se producen toda una serie de transformaciones en todos los aspectos (sociales, económicos, políticos). La clave es la razón como fuente del conocimiento, el saber frente a la tradición medieval más centrada en todo aquello que propugnaban los textos sagrados.
En cuanto a los aspectos políticos más destacados, se crea un nuevo estado moderno. Desde el punto de vista social, las clases privilegiadas (Clero y Nobleza) van perdiendo paulatinamente poder en favor de la Burguesía. Y en cuanto a la economía, asistimos a un avance del mercantilismo y de un incipiente capitalismo.
En este contexto, los burgueses, encomiendan a los pintores, escultores y arquitectos la confección de obras de arte para adornar sus palacios. Todas estas obras, como en el caso que nos ocupa, tienen una marcada influencia del arte greco-latino. Se busca una nueva escala de valores del individuo, el hombre como centro del universo, capaz de dominar su propio destino. Prevalecen la mesura y la armonía. El nuevo ideal de belleza como el plasmado por Botticelli, describe el mundo no como es sino como debería ser. La mujer se convierte en protagonista. El modelo de sensualidad donde se exaltan las formas físicas a la par que su belleza y delicadeza son una continua referencia en los pintores renacentistas.
Una vez más y gracias a los estudios iconográficos, iconológicos, formales, sociales y psicológicos, podemos reconocer el arte a través del tiempo y del contexto histórico en el que fue fraguado.










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