jueves, 23 de enero de 2020

LA LUJURIA EN EL ARTE



Del latín luxurĭa, la lujuria es el apetito desordenado e ilimitado de los placeres carnales. El término suele estar asociado al deseo sexual incontrolable, aunque, en realidad, también permite referirse al exceso o demasía de otro tipo de cosas. La lujuria se vincula con la lascivia, que es la imposibilidad de controlar la libido.
Las religiones suelen condenar a la lujuria. Para el catolicismo, la lujuria es un pecado capital, mientras que el hinduismo la señala como uno de los cinco males. La religión, en general, considera que el deseo sexual en sí mismo es lujurioso, más allá de su pertenencia o no al campo de la obsesión. La condena moral a la lujuria está vinculada, por ejemplo, a la prohibición de las relaciones sexuales fuera del matrimonio.
La lujuria está relacionada, en otras palabras, a los pensamientos posesivos sobre otra persona. Cuando este tipo de obsesiones llega a un extremo patológico, puede generar compulsiones sexuales, abusos y violaciones.
Un principio teológico afirma que la fuente de amor siempre es Dios; al amar a Dios, se puede amar a todos los seres humanos. Cuando no hay amor a Dios, en cambio, no hay amor al resto de las personas. La lujuria aparece cuando se intenta poseer al otro sujeto para obtener amor, fuera de Dios. Se trata, por lo tanto, de una deshumanización del ser amado.
La respuesta religiosa contra la lujuria es el amor a Dios y el reconocimiento del otro ser como objeto de creación divina. El amor al prójimo, por lo tanto, siempre es amor a Dios.
Atributos y formas de representación
El motivo iconográfico es muy sencillo, tanto en sus componentes, como en su definición. Se trata de la representación de una mujer (rara vez el castigado es varón), desnuda y habitualmente de largos cabellos sueltos, cuyos senos son mordidos por sendas serpientes  que ascienden enroscándose en sus piernas y a las que la asediada, en vano, trata de separar  con las manos. Como variantes más significativas, la sustitución ocasional de las serpientes por sapos, o por la presencia combinada de ambas especies.  Idéntico concepto puede quedar reflejado también a partir del suplicio que aguarda a  una pareja de amantes que, bien pueden aparecer juntos en un lecho (como sucede en la  página del Infierno del Beato de Silos), o que, encadenados o sujetos por sogas que rodean sus  cuellos son conducidos por demonios como se ve en el tímpano de Conques. Pero, ni en un caso, ni en otro, la representación responde a la definición iconográfica de Lujuria. Es bastante frecuente que su representación forme pareja con la de la imagen de la Avaricia.

Hombres Itifálicos. Canecillos de San Martín de Elines (Cantabria). Románico Peninsular siglos XI al XIII.

San Pedro de Cervatos (Cantabria) – Pareja de canecillos impúdicos Románico Peninsular siglos XI al XIII.




Catedral de Huesca. El "castigo a la lujuria". Estilo Gótico. Siglos XII-XVI.




Lujuria, Pieter Buegel The Elder, 1558.



Lujuria, James En sor. Oleo 1888.




Lujuria, Leonardo Yosovitch, siglo XXI.


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