El Saqueo del museo de Irak.
Cuando el 11 de abril de 2003, las agencias de noticias comenzaron a dar cuenta del saqueo sufrido por el Iraq Museum, una parte importante de la memoria de la historia de la humanidad también fue expoliada. En las diferentes salas del museo nacional de Irak, el caos y la destrucción se apoderaron de más de 5000 años de historia de Mesopotamia, y hablar de la historia de Mesopotamia era/es hablar de la historia de la Humanidad.
Junto al petróleo, la otra gran riqueza de Irak era y es la cultura. En Mesopotamia nació la primera civilización, y con ella, la escritura, es decir, la fuente de la memoria. Es por ello que el latrocinio sufrido tanto por el museo Iraki como por la Biblioteca Nacional de Bagdad, fueron una catástrofe para la herencia cultural del país y del resto de mundo.
Irak, el lugar donde según la Biblia se ubicaba el empíreo terrenal, quedo en manos de los saqueadores y corsarios del arte. Según las autoridades iraquíes, muchas de las piezas usurpadas de las salas del museo en aquellas fatídicas fechas, se encuentran hoy día en manos de tratantes de arte que ponen en el mercado negro algunas de las piezas más importantes de la rica historia de Oriente Medio. Entre ellas, podemos encontrar piezas de las culturas asiria, babilónica, sumeria y acadia, que en la actualidad se exponen y admiran en museos de Francia, Alemania o Turquía por citar sólo algunos ejemplos o bien en colecciones privadas de coleccionistas de arte de dudosa reputación.
Y es que al cabo de dos días de pillaje, de los 170.000 objetos del museo, entre los que se encontraban la mayor colección de antigüedades de Sumeria, Babilonia y Asiria del mundo, habían desaparecido o fueron destruidos: urnas antiquísimas, despedazadas; tablillas cuneiformes de 5.000 años de antigüedad, de los tiempos del rey Nabucodonosor, que se consideraban la primera forma de lenguaje escrito, robadas; estatuas decapitadas...; uno de los mayores genocidios culturales de la historia y una guerra total contra el pasado como afirmo acertadamente el profesor John Russell del Colegio de Arte de Massachussetts.
Muchos arqueólogos y expertos en antigüedades se apresuraron a señalar que lo se perdió, no sólo era la historia de Iraq, o de la región, sino una parte esencial de la historia de la humanidad. Ciudades antiguas tales como Ur, donde nació Abraham, padre de las religiones judía, cristiana y musulmana; las fabulosas Babilonia, Nimrod y Nínive aún a día de hoy se encuentran en ruinas o seriamente amenazadas, y sus tesoros, muchos de los cuales estaban guardados en los museos de Iraq, fueron destruidos o están en riesgo de serlo.
Adam Goodheart identificó alguno de los objetos históricos que se perdieron para siempre en el saqueo de Bagdad y que poseían un valor incalculable desde el punto de vista histórico-artístico. Entre las piezas usurpadas podríamos destacar el famoso jarrón Warka, de la antigua Sumeria, de más 5.000 años de antigüedad, sobre el que estaba inscrito el grabado ilustrativo más antiguo de una ceremonia religiosa. Además de esta pieza de cerámica desaparecieron para siempre la famosa biblioteca de Slippar, una colección de tablillas de arcilla babilónicas, y la más antigua biblioteca del mundo que se haya descubierto sobre su estantería original. La importancia de esta biblioteca radicaba entre otras cosas en contenía porciones faltantes de la Epopeya de Gilgamés, la más antigua obra literaria de la humanidad.
Que el saqueo y ultraje de las salas y depósitos del museo iraquí fue llevado a cabo por delincuentes profesionales puede constatarse en el hecho de que estos ni siquiera se detuvieron en una copia del famoso código de Hammurabi a sabiendas que no era el original y que por tanto su valor era insignificante en los mercados de arte internacionales. A esto hay que sumar el conocimiento previo que poseían de las diferentes salas y arcas subterráneas del edificio lo que nos puede dar una idea de que todo estuvo muy bien orquestado y que nada se dejó al arbitrio y casualidad del momento.
Que las reservas de crudo fueran objeto de protección por parte de las fuerzas de ocupación de Estados Unidos y un legado histórico como el iraquí fuese dejado a su suerte, define a la perfección el calado intelectual de una cúpula política, en este caso la estadounidense, decidida a extirpar la historia y la cultura del mundo árabe y de paso asegurarse la continuidad y supremacía de Occidente.
Que en todas las guerras hay vencedores y vencidos es algo que conocemos de antemano, que la historia es contada por los vencedores se puede atestiguar en cualquier manual de historia al que tengamos acceso y nos fijemos en la firma de su autor,pero en el caso que nos ocupa, la derrotada fue la humanidad entera ya que lo ocurrido en Irak (aunque desgraciadamente no será la primera ni la última vez que ocurra) supuso un duro golpe a la memoria colectiva del ser humano.
Como conclusión podríamos recordar las palabras de Confucio quien en una de sus célebres citas aseveraba lo siguiente: "Transmitid la cultura a todo el mundo, sin distinción de razas ni de categorías". Desgraciadamente buena parte de la cultura del pueblo iraquí no podrá ser difundida a las generaciones venideras. Lo dicho un sin sentido y una desgracia mayúscula.







